La obra redentora de Cristo hizo posible el gran día de Pentecostés del Siglo I, cuando por vez primera fue dado el don de espíritu santo para iniciar otra administración, la de la Gracia de Dios. La Ley fue cumplida y dejada sin efecto a partir de ese gran día. Los paralelos son significativos e interesantes. Para los israelitas Pentecostés significó la entrega de la ley. Para nosotros, la Iglesia del Cuerpo de Cristo, significa el derramamiento del espíritu santo. También para nosotros Pentecostés está asociado con nuestra única y verdadera Pascua, Jesucristo, porque Pentecostés fue la conclusión de lo que él vino a hacer disponible siendo el supremo cordero pascual.
Estamos muy agradecidos a Dios y quisimos celebrarlo en Familia, disfrutamos de un gran día donde nos comprometimos a Vivir
una vida para aquel que murió y resucitó por nosotros, Jesucristo quien tuvo una vida de servicio a sus semejantes que fue agradable a Dios.
Agradémoslo pues a Dios sirviendo a Jesucristo andando en la maravillosa Palabra de Dios.
Dios los bendiga
Maria Perez Alvarado






















































