En Mateo 4:4, la Palabra de Dios declara:
…Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
“Escrito está”, esta corta frase se repite, en la versión Reina-Valera, dos veces en el Antiguo Testamento; doce veces en labios de Jesucristo, en los Evangelios; una vez en el libro de Hechos, y cuatro veces en las Epístolas Eclesiásticas.
Equivale, en el Antiguo Testamento, a lo que “ha dicho Jehová”, repetida trescientas sesenta y ocho veces. (en la RVR`60)
Si está escrito, lo ha dicho Jehová, es Palabra de Dios, y los creyentes no dudamos de la Integridad de Ella.
“…El problema espiritual básico del hombre es no creer en la integridad [la totalidad] de la Palabra de Dios, simplemente no creer [todo] lo que Dios dice. Muy poca gente cree que la Palabra de Dios es exacta, que quiere decir lo que dice y que dice lo que quiere decir. De este modo, el hombre está en un constante dilema en su búsqueda de la verdad, él no tiene ninguna piedra de toque [para comprobar la autenticidad], ningún criterio para la verdad porque no quiere ir a la Palabra y estudiar su integridad y su precisión.” (V.P.W.)
Para nosotros, los creyentes, la Biblia es nuestra “piedra de toque” para distinguir el oro verdadero del falso: Para separar la Verdad de la mentira. Un orfebre no dudaría jamás de lo que le dice su piedra de toque. Tampoco nosotros de lo que escrito está: lo que ha dicho Jehová, la Palabra de Dios.
El Salmo 138:2b dice… has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.
“Dios ha engrandecido Su Palabra con Su Nombre sobre todas las cosas. No dice eso de las estrellas o de los planetas. Engrandeció Su Palabra sobre todas las cosas. La magnificó. La exaltó. La Palabra de Dios es tanto Dios como Dios es Dios. Lo que Dios dijo que fuese, fue; lo que Dios dijo que es, es; lo que Dios diga que sea, será. ¿Ve usted por qué tenemos que volver a la integridad y precisión de la maravillosa Palabra de Dios?” (V.P.W.)
Si la Biblia, que tenemos abierta en nuestras manos, es tanto Dios como Dios es Dios, nuestra actitud hacia ella no puede ser de duda, indiferencia y, menos aun, de misericordiosa condescendencia.
Proverbios 3:13-15… Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia;14Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata,Y sus frutos más que el oro fino. 15Más preciosa es que las piedras preciosas; Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.
¿Pensamos igual que Dios de la sabiduría que viene de creer y hacer Su Palabra? ¿Acaso todas las cosas que puedes desear, se pueden comparar a ella? Si me permite, Ud. puede comparar una hallaca con una arepa, pero nunca compararía una hallaca con el pábilo que la amarra.
“La actitud del hombre hacia la Palabra de Dios determina su espiritualidad.”(V.P.W.)
Cada vez que la leemos debemos entender que estamos teniendo una entrevista cara a cara con el Creador de los cielos y la Tierra. Una audiencia ante “el trono de Su Gracia”. Si esa es nuestra actitud hacia Su Palabra estaremos en el camino correcto de ser verdaderamente espirituales.
“La Biblia es la Palabra y la Voluntad reveladas de Dios. Esta clave es el secreto más grande en el mundo hoy día. Es un secreto no porque Dios lo esté guardando para Sí Mismo; es un secreto porque la gente no ha creído. La mayoría de la gente no cree que la Biblia es la Palabra y la Voluntad reveladas de Dios”. (V.P.W.)
La mayoría de la gente no lo cree ¿Lo creemos nosotros? Entonces, ¿Cuál es nuestra actitud hacia ella? ¿Cuál es nuestro estilo de vida? ¿Cuáles son nuestras acciones? y por ellas ¿cuáles son los resultados de nuestras acciones?
Volvamos a Mateo 4:4… No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Para ubicarnos mejor en la escritura usemos una de las claves de investigación Bíblica y vayamos al contexto inmediato.
Mateo 4: 1Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
Cuarenta días. Según E.W. Bullinger, en su libro “Cómo entender y explicar los números en la Biblia”, cuarenta, días, o años, es un período de prueba y disciplina.
Cuarenta días estuvo Moisés en el monte para recibir la Ley.
Cuarenta días estuvo Moisés en el monte tras el pecado del Becerro de Oro.
Cuarenta días estuvo Jonás en Nínive
Cuarenta días fue visto Jesucristo por sus discípulos, hablándoles de las cosas que atañían al Reino de Dios.
Mateo 4:3…y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
¿No habría podido el hijo de Dios, que multiplicaría los panes y los peces, hacer ese milagro? Claro. Pero no lo hizo. Su hambre no le impidió permanecer enfocado en lo primero: La Palabra de Dios, y no en el pan.
De la misma forma, un hijo de Dios con poder, con vida abundante, podría hoy olvidarse de la Palabra y dedicarse a producir “pan” para satisfacer sus apetitos. Pero un hijo de Dios debe mantenerse enfocado en toda Palabra que sale de la boca de Dios.
“El hombre sí necesita alimentos físicos para el mantenimiento de su cuerpo físico. Pero un hombre tiene algo más qué cuidar además de su cuerpo físico. El alma de un hombre también necesita nutrimento”. (V.P.W.)
El pan es necesario, pero no suficiente; y si por buscar el pan vamos a perder lo que viene de Dios, el alimento del alma, entonces, por más pan que logremos acumular nos faltará lo que en verdad da una vida integra: toda Palabra de Dios.
Por otro lado, recordemos que debemos buscar “…primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas ( con pan en abundancia) nos serán añadidas”. (Mateo 6:33)
Por cierto, que no dice que busquemos primeramente el reino de Dios, y después busquemos el pan. Dice que nos será añadido. Tampoco dice que si buscamos el pan, el pan nos añadirá el Reino de Dios.
“El hombre no se puede sustentar solamente bajo una dieta de alimento físico; necesita que su alimento sea completado con toda palabra que viene de Dios.” (V.P.W.)
Ahora veamos el contexto remoto de Mateo 4:4; lo que escrito está en Deuteronomio 8:11-19… 11Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; 15que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; 16que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; 17y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.
Cuando el hombre está necesitado de alguna bendición, clama a Dios, como lo hizo el pueblo de Israel en Egipto. Pero una vez lograda esa bendición, el reconocimiento y la alabanza muchas no es para Dios sino para “ Mi poder y la fuerza de mi mano”. Esa es la actitud más frecuente en el hombre ingrato. Pero la Palabra le recuerda la fuente de toda su prosperidad…18Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
Y la Palabra lo amonesta, le advierte… 19Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.
Según El Libertador, Simón Bolívar, “La ingratitud es el crimen más grande que pueden los hombres atreverse a cometer.” Y si esa ingratitud es contra Dios, ese crimen se multiplica.
Veamos un ejemplo de ingratitud en Lucas 17:11-17… 11Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. 12Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos 13y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! 14Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. 15Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. 17Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?
Solo uno volvió, agradecido. Nueve se fueron a disfrutar de la nueva vida y de la salud recibida. ¿Será ese el porcentaje de ingratitud entre los hombres: un noventa por ciento? ¡Dios nos libre!
Debemos cuidarnos de claudicar entre pan y toda Palabra, como nos refiere 1ª. de Reyes 18:20 y 21… 20Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo. 21Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
Como No podemos servir a dos señores (Mateo 6:24), claudicaremos.
Josué le hace esa misma advertencia al pueblo de Israel…Josué 24:14-15… 14Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. 15Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; [que viene siendo la misma cosa, izquierda que derecha] pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
El amor, engendrado en la gratitud, tiene que manifestarse, y solo se puede manifestar por medio de servir, para, entonces, ser verdadero amor. Porque se puede servir sin amor (¿no les ha tocado alguna vez ser servidos por un mesonero descortés?) pero jamás se podrá amar y no servir.
El pan es muy bueno. Comer es delicioso, pero veamos la prioridad de nuestro Señor, que debería ser también la nuestra…
Juan 4:31…Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. 32El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. 33Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer? 34Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.
¿Tenemos nosotros, como seguidores de Cristo, esa misma comida, esa misma prioridad, el mismo compromiso?
Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.(Juan 6:27)
Pero, se entiende, necesitamos el pan, y ¿qué será de nosotros, de nuestras necesidades físicas, quién nos dará el pan físico? Para responder esto debemos recordar qué pasó con Jesucristo y su falta de pan en el desierto ¿pereció de hambre? ¿no hubiera sido mejor convertir algunas piedritas en pan? He aquí la respuesta en Mateo 4:11…11El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.
¿Se olvidó Dios de Su Hijo Fiel a Su Palabra? No, ni de Ud. ni de nosotros se olvidará, si al igual que Jesucristo nos mantenemos fieles y claros.
y en Mateo 6:33…Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Se trata de poner cada cosa en su lugar: El pan nunca podrá ser sustituto de toda Palabra que sale de la boca de Dios. Ni será objeto de nuestra búsqueda…si es que queremos recibir ambos, el pan verdadero, que a vida eterna permanece, y el momentáneo, el físico, el que perece.
Dios los bendiga.
