Dios los bendiga, mis amados hermanos; gracias a Dios por este gran día de Pentecostés, dónde se cumplió la promesa de Génesis 3:15 … «Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; está te herirá en la cabeza, y tú le harías en el calcañar»; y, desde entonces, podemos manifestar el poder de Dios por medio de la renovación de nuestra mente y nuestro andar.
Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.