El 28 de Mayo celebramos el día de Pentecostés en Mérida, en familia. Recordamos la inauguración de la época de la Iglesia con su derramamiento de la presencia y el poder del don de espíritu santo. El espíritu santo de Dios siempre ha estado presente, pero la semilla de su espíritu en un nuevo nacimiento energizado fue puesto a disposición por primera vez en Pentecostés, 50 días después de la resurrección de Jesús y 10 días después de su ascensión. Descubrimos nuestra verdadera identidad mientras caminamos en amor y por la voz de esa presencia espiritual. Con eso podemos ser más como la fuente de ese regalo de Pentecostés. Gracias a Dios por el Cristo en nosotros.