Con un almuerzo que se extendió hasta horas de la noche, la Iglesia de Sabaneta compartió el pan, en dulce comunión.
Grande es nuestro agradecimiento al Todopoderoso por un año lleno de suplidas necesidades con muchas y grandes bendiciones. Como también abundaron los regalos dentro de una muy buena comunión; como siempre, teniendo en nuestros corazones la Palabra de Dios, que nos da tan especiales momentos como estos.
Juntos en el hogar de los Quiroz-Cruces, pudimos compartir un gran tiempo.